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Los "Dones" en mi camino




Primero conocí a Don Arturo y con él mi trabajo como artesana cambió de manera radical: dejé de batallar con acuerdos que no se cumplían, con la incertidumbre de encontrar una caja o pieza determinada, con el condicionamiento de que si quería que algo se fabricara de manera especial, entonces la única manera era haciendo un pedido superior a las 50 piezas y que aun habiendo negociado, de seguro no estaría en tiempo. ¡En verdad que era pesado!


Una o dos veces vi, en mis excursiones tonaltecas, una puertita, escondida en una pequeña calle con un letrero que decía "Carpintería" finalmente, un día me acerqué a preguntar, Don Arturo me apoyó a cortar unos círculos para hacer unos porta vasos y para sorpresa mía, los hizo en el tiempo que indicó además de realizarlo de manera cuidadosa. Me sentí muy contenta pero aún desconfiando. Vinieron más pedidos y bajo acuerdo, todos, uno a uno los ha cumplido, desde piezas pequeñitas hasta repisas y bancas; siempre buscando cómo hacerlo bien, cómo lograr que quede mejor... en verdad que cambió mi ritmo en el trabajo así como la calidad del mismo.

Algunas veces él experimenta con cosas nuevas y sabe que yo le entro y estoy dispuesta a

experimentar también hoy por hoy, estamos experimentando con unos alhajeros que le quedan geniales. Nuestra relación es ganar-ganar y, de manera especial sobre la base del respeto. Si por alguna razón siente que el tiempo se le echa encima, se protege, siempre está a tiempo.


Cuando quiero o necesito alguna pequeña artesanía o pieza especial, también busco encontrar a quienes son los creadores y así hacer mis adquisiciones de manera directa, a veces me toma mucho tiempo encontrarlos, por ejemplo, los nacimientos en miniatura con los que trabajo , tardé más de un año en lograr hallar a ese magnífico artesano tlaquepalquense llamado Don Pedro, busqué y busqué, compré en distintos lugares, desde Tonalá, Tlaquepaque, incluso Puebla; encontré referencias en páginas de internet, ¡muchas! irónicamente en Mercado Libre y en Amazon, pero no era lo que necesitaba y menos, lo que quería. Finalmente, preguntando, acercándome a una de las tiendas donde tengo el honor de que mis piezas se muestren, me proporcionaron los datos de este hombre enamorado del barro.

Don Pedro, además de hacer maravillosos nacimientos en técnica de pastillaje (cada figura es creada "bolita" por "bolita" de barro, modelada a mano y luego pintada también a mano), realiza catrinas, perritos, gatos, charros, un mundo de maravillas provenientes de la madre tierra. Con él acabo de aprender que no cualquiera es apto para trabajar el barro porque hay personas a las que se les endurece y no se deja modelar. No cualquiera, en esta época, trabaja la técnica del pastillaje con tanto amor y orgullo.


Por otro lado tengo a mi Doñita (mal por mi, no me sé su nombre) en cuyo taller repujan latón y con la que también hemos tejido lazos de respeto y confianza, con ella consigo cosas tan primorosas como catrinas, catrines, colibríes, corazones floreados, piñatas, noche buenas ¡todas repujadas! ¡Me encanta ir a su tienda! tiene infinidad de cosas maravillosas a base de vidrio y latón.

Ahí he encontrado pequeñas cajas para colocar figuras, los espejos enmarcados en latón

repujado que coloco en mis altares miniatura, jaulitas, estrellas, faroles, corazones... esa tienda ¡es un mundo de formas y color!


Mi regla para cada uno de mis Dones es JAMÁS regatear, nunca de los nuncas, es hacerles comprender que lo que ellos me cobren entiendo que es el precio justo y que jamás lo voy a cuestionar. Si yo les dijera "rebájele tantito" o "qué caro" o "bájele, mire cuánto me he llevado ya antes" no estaría respetándolos como personas y como artesanos, no estaría valorando lo que ellos aportan a mi trabajo artístico-artesanal. Sin mis "Dones" yo no podría ser ITARTI, así de sencillo.

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